Cuerpo de Doctrina

La Oración.

"Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús". (1 Tesalonicenses 5, 16-18).

"Y cuando ores, no seas como los hipócritas, porque a ellos les gusta el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público". (Mateo 6, 5-6).

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu Voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy el pan nuestro de cada día. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén. (Mateo 6, 9-13)

La Eucaristía.

Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí (Lucas 22, 19).

El Amor Fraterno.

"Os doy un mandamiento nuevo: Amaos unos a otros; como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros. Vuestro amor mutuo será el distintivo por el que todo el mundo os reconocerá como discípulos míos". (Juan 13, 34-35).

La Evangelización.

"Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán". (Marcos 16, 15-18).

Si falta alguna de estas "patas", la mesa no se sostiene y se cae.

Es una correlación natural: La relación íntima y personal que se establece con Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en la oración, nos lleva a encontrarnos con lxs otrxs que están viviendo la misma experiencia y a compartir con ellos el Pan y el Vino, presencia viva de Jesús entre nosotrxs. Dios, que es Amor, nos realiza en el Amor al prójimo. Y esta forma de ser y de vivir, tiene una consecuencia natural: difundir entre todxs la alegría que hemos encontrado en Él, su cercanía, su presencia en Cristo y su Buena Noticia. Anunciar el Reino de Dios como el cambio que la Humanidad necesita e, incluso sin saberlo, anhela.

Los pilares fundamentales